Coaching de Equipos: Fundación Española de la Tartamudez

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Hoy 22 de octubre se celebra el Día Internacional de la Tartamudez. ¿Sabías que esta gran desconocida es una característica que comparten Mahatma Gandhi, Albert Einstein, Jorge VI, Winston Churchill, Anthony Hopkins, Julia Roberts o Marc Anthony? Quizá te sorprenda también saber que en España son 800.000 las personas que tartamudean, y que muchas de ellas están en riesgo de exclusión social.

Recientemente, he tenido la suerte de trabajar con el equipo directivo de la Fundación Española de la Tartamudez gracias al Proyecto de Coaching Solidario de Fundesem Business School, liderado por Liliana Brando, en el cual colaboro como coach voluntaria. La Fundación, que trabaja desde hace más de diez años para conseguir la normalización de la tartamudez, luchando por la integración social y laboral de este colectivo, ha querido realizar un proceso de coaching de equipo a través de este proyecto, con el fin de mejorar aún más su nivel de excelencia.

Susana Rubia-Coaching de Equipo-Fundación Española Tartamudez-Fundesem
El coaching de equipos es, básicamente, un programa de acompañamiento del equipo hacia la consecución de sus objetivos, realizando actividades que aumentan su cooperación y ayudándoles a revisar y mejorar sus métodos de trabajo.

En este tipo de procesos la misión del coach es la de actuar como catalizador, acompañando y guiando al equipo hacia la reflexión para poder tomar consciencia de cómo y dónde está actualmente con respecto al ideal. De esta forma los miembros (y no el coach) son capaces de identificar y tomar las decisiones adecuadas acerca de qué pasos deben dar para alcanzar ese ideal, pasando a la acción desde el compromiso y la visión compartida de todos los miembros del equipo.


Durante el proceso, los miembros de la Fundación han trabajado en el descubrimiento de acciones que fomentan la cooperación y la cohesión como equipo, mejorando la comunicación, la confianza y el liderazgo para conseguir aunar fuerzas, generar las sinergias necesarias para alinearse a los objetivos de la organización y mejorar su eficiencia.

Aunque han sido muchas las emociones que han vivido a lo largo de las sesiones grupales, quizá una de las cosas más reveladoras para ellos haya sido descubrir las fortalezas que tienen como equipo, algunas de ellas claramente visibles este último mes en su trabajo de difusión de la campaña de normalización de la tartamudez.

De todas, destacaría la valentía, ya que han demostrado un gran valor enfrentándose a sus miedos más profundos, "saliendo del armario" y exponiéndose públicamente en los medios de comunicación (les hemos visto en televisión, radio, prensa y redes sociales) con el firme propósito de conseguir sensibilizar a la población y garantizar que todas las personas que tartamudean tengan su sitio en la sociedad.

Desde mi experiencia con los miembros del equipo directivo de la Fundación Española de la Tartamudez, tengo claro que las personas que tartamudean son personas tan normales o tan peculiares como los demás, perfectamente capaces de conseguir todo lo que se propongan. Este equipo es un claro ejemplo y sus integrantes demuestran con su lucha diaria ser personas que se esfuerzan al máximo para conseguir mejorar su rendimiento, venciendo con creces cualquier obstáculo para lograr sus objetivos.


Para mí ha sido una experiencia muy gratificante poder acompañar en este proceso de desarrollo y transformación a un grupo de personas con un compromiso con la sociedad tan alto, que dedican su tiempo y esfuerzo a dirigir de forma totalmente altruista la Fundación para contribuir con ello a que este sea un mundo un poco mejor.


“Valor es lo que se necesita para levantarse y hablar, pero también lo que se requiere para sentarse y escuchar”
Winston Churchil
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