Tu postura genera quien eres

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Como hemos visto en el video de la mano de Amy Cuddy, y por increíble que parezca, nuestra postura corporal no sólo influye en cómo nos ven los demás, sino que también es capaz de cambiar cómo nos vemos a nosotros mismos. Amy, psicóloga social especializada en lenguaje corporal, afirma la existencia de las "posturas de poder" y cómo estas son capaces de incidir en los niveles hormonales de testosterona y cortisol incrementando nuestras probabilidades de éxito, incluso en aquellas situaciones en las que nos invade la inseguridad.
 

Posturas de poder y de poco poder


Existen por lo tanto, posturas de poder y de poco poder. En el caso de las posturas de poder el cuerpo se expande para ocupar el mayor espacio posible, adoptando una pose de apertura. Es curioso observar que, tanto personas videntes como invidentes, al ganar en una competición de forma instintiva estiran los brazos al máximo y alzan la cabeza. Al sentirse ganadoras adoptan esta postura de forma natural, sin haberlo aprendido de otras personas: se trata de un impulso automático para celebrar el triunfo.

Por el contrario, asumimos posturas de poco poder al sentirnos vulnerables o inseguros: nos encerramos en nosotros mismos, sentimos que fracasamos y el cuerpo se hace pequeño.


Prepara tu cuerpo para el éxito

 
El lenguaje corporal influye en el éxito, ayuda a aumentar la autoestima, la seguridad en uno mismo, el rendimiento laboral y mejora la imagen que los demás se crean de nosotros, influyendo directamente en el comportamiento. Nuestra postura afecta a la manera de pensar, a la confianza y a cómo nos perciben los demás. Nos ayuda a concentrarnos y a pensar con más claridad. A estar más relajados, más fuertes y seguros, con más energía, optimismo y positividad. La postura influye por lo tanto en nuestra mente y en nuestro estado de ánimo. Además, podemos apreciar fácilmente cómo el cuerpo es capaz de comunicar lo que nos pasa interiormente. 
 
Ahora observarte, revisa tu postura: ¿cómo está tu cuerpo: empequeñecido, encorvado, con las piernas o brazos cruzados? Las posturas más recurrentes a lo largo del día determinan nuestra actitud y estado de ánimo, afectando a nuestra realidad. Cuando nos sentimos impotentes nos cerramos, nos envolvemos, nos hacemos pequeños. Cuando estamos tristes nos encogemos, miramos hacia el suelo con los hombros caídos y la cabeza baja. En cambio cuando nos sentimos seguros nuestro cuerpo cambia: miramos al frente, caminamos con firmeza y relajados.

Amy aconseja dedicar 2 minutos diarios a practicar las posturas de poder hasta conseguir cambiar el estado de animo y lograr ser una persona más fuerte, segura, enérgica  y positiva. Se trata de practicar la postura de una forma natural hasta que el cuerpo se acostumbre. Enseguida empezaremos a notar cómo también cambia el estado de ánimo. Es hora de hacer pequeños cambios que mejoren el desarrollo de nuestra vida: modificar nuestra postura puede ayudarnos a mejorar nuestra actitud y comportamiento.


“Lo que piensas es en lo que te conviertes, la mente lo es todo.”  (Buda)