Y tú, ¿qué ves en el espejo?

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"Si alguna vez te sientes mal contigo mismo, busca en lo más profundo de tu ser, date cuenta de que nadie es perfecto, tampoco tú, pero aún con todos tus defectos y cualidades, eres una persona única en el universo, por eso eres especial" Antoine de Saint-Exupéry. “El Principito”

Todos somos seres únicos y especiales pero, a veces nos cuesta tanto darnos cuenta, que no somos capaces de cuidar de nosotros mismos. Cuando nos aferramos a pensar mal de nosotros, dejando que habite en nuestro ser el sentimiento de incapacidad o el pensamiento de que no somos merecedores de que nada bueno nos pase, nos ponemos una venda en los ojos que nos impide ver nuestras capacidades y, en esas condiciones, velar por nuestros intereses y esforzarnos por alcanzar nuestros sueños se torna realmente complicado (cuando no prácticamente imposible). Compararnos con otros, no saber decir 'no', buscar permanentemente el reconocimiento de los demás, tener dificultades para tomar decisiones o temer al ridículo, son algunas de las muchas señales que indican que nuestra autoestima no está pasando por su mejor momento. A pesar de que actualmente parece estar mal visto reconocer este tipo de sentimientos (ya que la sociedad nos empuja a la búsqueda frenética la felicidad y la alegría) quien más y quien menos, no llega a quererse en su justa medida, lo que hace que su capacidad para actuar disminuya.

Autoestima


La autoestima es la confianza y el respeto por uno mismo. Que esta sea positiva o negativa dependerá de lo que hayamos recibido del entorno a lo largo de nuestra vida y de cómo hayamos interpretado esos acontecimientos (especialmente durante la infancia y la adolescencia, que es cuando arraigan los valores y creencias de identidad). Sentir que no hemos recibido lo que necesitábamos (reconocimiento, afecto, atención, cuidados, etc.) puede hacer que tengamos un concepto de nosotros mismos equivocado y que nos creamos incapaces de conseguir lo que nos proponemos o de superar las adversidades con las que nos encontramos en la vida.

Equilibrar la autoestima

Para equilibrar nuestra autoestima es necesario entender cómo somos y aceptarnos en nuestra totalidad como seres completos, con nuestras luces y nuestras sombras. Indagar en las causas que nos hacen sentir así, parándonos a pensar de dónde venimos, sin juzgar, entendiendo que nadie llega a nuestras vidas por casualidad (toda presencia nos ayuda a crecer, aunque esa persona no lo sepa), que las situaciones vividas nos enseñan las lecciones de vida que necesitamos para desarrollarnos (si nos resistimos a aprender, sufrimos; si aceptamos, fluimos), que todo pasa en el momento indicado y que si algo terminó, forma parte de nuestro aprendizaje y debemos aprender a soltarlo y a sacar la parte positiva de esa experiencia.

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Jose Antonio Marina aconseja, para fortalecer la autoestima (sin caer en el narcisismo, cuyos efectos son igual o peores que una baja autoestima) fomentar la confianza en uno mismo mejorando la seguridad básica (evitando un entorno hostil), el sentimiento de competencia (experimentando la sensación de éxito, saboreando pequeños logros) y respetándonos a nosotros mismos igual que respetamos a los demás (siendo personas asertivas).


Es preciso dejar de intentar ser alguien que no somos y aceptarnos para poder ver nuestra justa valía, activar nuestras capacidades y tener la energía suficiente para desafiar nuestros límites y reponernos ante cualquier adversidad. Entender nuestro entorno sin juzgar nos permitirá crecer y conectar con nuestra verdadera esencia y sanar nuestra autoestima para poder despertar.



"La principal tarea del hombre en la vida es darse nacimiento a sí mismo, llegar a ser lo que potencialmente es. El producto más importante de este esfuerzo es su propia personalidad" (Erich Fromm)

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